Hace diez años, un grupo de padres se propuso hacer realidad una utopía: resurgir una institución que estaba en franco deterioro apostando a refundar un colegio para sus hijos que se basara en los valores esenciales para el crecimiento y que apuntara a una educación integral con el objeto de formar seres responsables, creativos, con espíritu crítico, conscientes del valor de la libertad, comprometidos socialmente, con un profundo sentido ético y humano y capaces de elaborar su propio proyecto de vida.
Con ese firme propósito, se fundó la Cooperativa de Provisión de Servicios de Enseñanza "Colegio Irlandés", constituida, administrada y solventada por padres quienes, junto a la tarea de todo el personal, ofrecen desde entonces el entorno más propicio para educar y formar a los adultos del mañana. El trabajo grupal se sustenta en una gestión democrática, con participación abierta y voluntaria en pos del interés comunitario.
De esta manera, todos los padres son socios y dueños de la cooperativa desde el momento mismo en que inscriben a sus hijos en el colegio. Eso los compromete en la creación del ámbito más óptimo para la formación profesional, concibiendo a la educación "como una responsabilidad social".
Y aquí llegamos. Después de una década de denodado esfuerzo y esmero, estamos en condiciones de asegurar que:
Aún queda mucho por lograr pero nos enorgullece saber que estamos en el camino correcto aportando día a día nuestro grano de arena para recrear un país que, mediante el trabajo generoso y conjunto, logre crecer y reformularse.
Y así, con el esfuerzo de todos los que creemos firmemente en el cooperativismo como modo de vida, la utopía que soñamos finalmente se vuelve realidad.